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Platón y la corrupción política

Trasladando todo este sinfín de corrupción y poca implicación política que por desgracia vivimos en los últimos tiempos en nuestra sociedad, a la sociedad que vio desde una óptica privilegiada el filósofo ateniense Platón, podemos barruntar su postura, que obviamente sería contraria a ésta época donde se corrompen el espíritu de las leyes tanto o más que en la antigua Grecia.

Según Platón, que supo desmarcarse de la política antes de que esta le absorbiera y pudiera llegar a ser cualquier corrupto representante de la Polis, que después de erigirse en estandarte en la sociedad ateniense aprovechara para mirar por su bien y el de su familia y no por el de el pueblo al que representa, el objetivo de cualquier gobierno debe ser conseguir la total justicia y armonía del pueblo, no como piensa más de uno o más de dos que solo se dedica a intentar rascar votos gracias a la demagogia barata.

Platón que aseguraba que todo gobierno debe de estar formado por individuos conocedores de los conceptos clave que pertenecen a la parcela política que defienden, así nuestros representantes serán más válidos a la hora de decidir y buscar el bien común, que es de lo que se trata, en toda sociedad.

En definitiva, Platón tendría una postura política totalmente contraria a la mayoría de gobiernos de hoy en día, puesto que la corrupción traspasa la línea separatoria que mantiene con la política con una facilidad pasmosa.


Andreu Alberola

Contexto político y filosófico de Platón


Platón nace en uno de los peores momentos de la historia ateniense. Interesado desde pequeño por la política, y "destinado" por descendencia a ser partícipe en ella, Platón se formará desde muy joven en asuntos de esta índole. Durante el período de crisis del 404 a.C., en el gobierno democrático la descomposición interna está a la orden del día, debido a la incompetencia de sus dirigentes, y sumando la derrota frente a Esparta en las Guerras del Peloponeso, lo que supuso el fin de la superioridad política y militar de la polis ateniense.

Tras la derrota bélica, el sistema democrático llega a su fin y se implanta una oligarquía aristocrática formada por 30 miembros, los llamados Treinta Tiranos. Es entonces cuando Platón es invitado por unos parientes a colaborar con este gobierno, invitación que rechazó por la política de terror y represión contra los democráticos por parte de este sistema, que duró once meses, hasta que fueron derrocados en la revuelta popular organizada por Trasíbulo, que reinstauró la democracia.

Pero las injusticias no acaban ahí, y es que Sócrates es condenado a muerte por el nuevo gobierno, factor que desencadena la decisión de Platón de no querer participar, al menos en activo, en la vida política ateniense.

Desde ese momento y hasta el fin de sus días, Platón se dedicará de lleno a encontrar la medicina política para los Estados de su época, la Filosofía. Esto es debido a que, según Platón, todos los Estados de su época estaban mal gobernados, y sólo un gobierno formado por filósofos sería el único capaz de gobernar el Estado con justicia.

Se trata de la propuesta política del filósofo gobernante de Platón, y es que los filósofos son los únicos que quieren y buscan saber la verdad, por tanto, cualquiera que reúna esas condiciones podrá gobernar. No se trata de un gobierno unipersonal, y las mujeres también pueden participar en él. Serían la élite del conocimiento, es decir, hombres y mujeres que gobiernan en función de sus conocimientos.

Todas estas ideas acaban de tomar forma gracias a los viajes que realiza Platón a Siracusa, donde tiene que formar política y filosóficamente a los tiranos que allí gobiernan. Es el momento en el que contacta con los pitagóricos y pone en práctica su reforma política, pero fracasa, llegando hasta el punto de jugarse la vida.



Tras estos acontecimientos, Platón vuelve a Atenas y funda su escuela de filosofía, La Academia, que debía servir para futuros políticos y gobernantes.



 
 
Lisanca